Esta semana hay mucha turbulencia - y no me refiero al tiempo, para variar, sino a mis ánimos. Ayer estaba de buen humor, hice justo lo que quería hacer, hasta tenía tiempo de sobra, como para ofrecerselo a otras, y me sentí contenta. Hoy otra vez ando agobiada. Atravieso turbulencias mentales que me dejan hecha un trapo, de verdad. Y la mayoria de las tormentas existen solamente dentro de mi cabeza. Quiero tener una semana de vacaciones de mi vida! A ver si me lo puedo dar.
Por aquí se acerca el día más largo del año - y aquí estoy, despireta, a las dos de la madrugada. Pero no me quiero ir a dormir. Se ve ya dónde dentro de un rato saldrá el sol. Por ser tan corto, nuestro verano, nos crea mucha estrés a los finlandeses - en poco tiempo hay que hacer TODO lo que no se puede hacer durante los otros 9 meses... y a veces es agobiante. Hay que aprovechar, hay que VIVIR...
Procuro no tener mi vida demasiado planificada - me agobia tener cada fin de semana reservado, da igual si es para que vengan visitas, o una boda en otro pueblo. Prefiero improvisar...
Por ciero - qué pasa con la gente? Se siguen casando, aún sabiendo que muchas uniones terminan en divorcio...y muchos de los matrimonios que no se divorcian deberían hacerlo! Voy a ir a una boda pasadomañana, y si digo la verdad, no entiendo por que se casan! Me parece que lo hacen por inercia... ya que ella ha cumplido 30 y pocos años, y lleva tiempo viviendo con el novio (musy soso), pués, qué se va a hacer para no morirse de aburrimiento? Pués... organizar una boda! Claro! Qué va a ser, si no? Sí, sí, soy cínica... pero yo, de verdad, nunca tuve ganas de casarme. Vivir con alguién, sí - pero por ejemplo de niña nunca pensaba que me iba a casar. Mis amigas tenían sus fantasías, jugaban que eran novias guapísimas, vistiendo sabanas blancas. Hacian turnos, porque alguién tambien tenia que hacer de novio... Vaya rollo, pensaba yo entocnes.
Pero al final yo también me tuve que casar - en la vida real. Me casé tarde, y "por papeles".
Mi novio, de hacía ya muchos años, iba a Washington DC para trabajar, y yo entonces estaba "between jobs" - o sea, en el paro (me habían echado de una compañia aerea española, por ser una azafata malísima...), así que decidí ir con mi novio a EEUU, ya que nunca había vivido allí. Yo ni pensaba que iba a haber problemas, pero 2 semanas antes de irse él, me informaron en el consulado que yo solamente podría tener un visado de "turista" de 3 meses si no estabamos casados... Así que para no tener que viajar fuera de Estados Unidos cada tres meses para renovar mi visado, nos casamos. Eso ya hace más que 10 años, pero puedo decir sinceramente que el primer año de casada, viviendo en la capital de EEUU, con un hombre que no paraba de trabajar, sin conocer a nadie mas que él, sin dinero propio, y sin permiso de trabajo fue uno de los peores años de mi vida. Después la cosa cambió para mejor, pero no sé cuantas veces durante aquel año que me arepentía por no haber acceptado el visado de turista - así hubiera tenido una buena escusa para largarme de allí a los tres meses...(y no hubiera regresado)Claro, la decision de casarnos fue tomada con muy poco tiempo de pensárnoslo - y durante bastante tiempo me parecía el error más grande de mi vida Hasta que un día salí de mi depresión, empezaba a moverme un poco, a conocer gente -- en fin, me iba acostumbrando a la nueva situación. Y lo que me costó más no fue eso de estar casada, y ser "Mrs Foreign Correspondent" (lo que también me jodió), no, lo que me resultaba más dificil era ser economicamente dependiente... En mi pasaporte leía que yo era una "dependent alien". Luego me pregunto por qué me sentía extraña... Vaya.
Hoy no me he permitido leer nada de blogs, ni escribir, hasta ahora... He trabajado. Y he tenido comeduras de coco. Manñana - o mejor dicho, más tarde hoy, será otro día. Por lo menos eso espero. Por lo menos allí fuera ya es de día.
Mis gatos duermen, mi marido duerme - pronto yo también me voy a dormir.
Decia, el ya desaparecido (y para mi el mejor humorista español de todos los tiempos) Manolo Gila: que el matrimonio era como el metro en hora punta, los que están dentro quieren salir, y los que están fuera quieren entrar.
Descansa y mañana será otro dia, decia mi madre cuando estaba me notaba triste.