Llevo muchos dias sin poder escribir en mi blog (- y no ha sido fácil...) Pero también es cierto que queda un poco de mala educacion estar todo el rato leyendo blogs, o escribiendo en el mio, cuando estoy con otra gente. Por eso me he aguantado. A veces con mala gana.
Acabo de escabar de una fiesta de cumpleaños de un amigo de mis amigos... Yo no estaba invitada, pero me llevaron. Pensé que el momento adequado de largarme llegó cuando la dueña de la casa (que es también la mujer del que cumplía años, preguntó "Pero bueno, tú que haces aquí?" Así que cogí el coche, y casi me perdi en la lluvia y estaba a punto de acabar en Helsinki, sin querer...
Pero por eso he podido encender el ordenador mientras los otros siguen en la fiesta...
He estado de viaje "en familia" - o sea, seis adultos y 3 niños de 10, 9 y 3 años (mi hermano y familia, mi mejor amigo y su familia y luego mi marido y yo... eramos nueve!) "Menos mal que los niños no son mios!" llegué a pensar un par de veces, pero tampoco me importa estar con ellos - a veces hasta me gusta...
Era la primera vez que viajaba con mi hermano desde hace 12 años. Sé que son 12, porque hace 12 años me casé, y la semana antes de la boda mi hermano me acompañó a Gran Canaria, porque yo iba a coger los ultimos trastos que quedaba de mi vida en aquella isla.
Ahora estuvimos 3 dias en Tallinn, dónde las cosas cambian tan rápido que casi no es posible reconocer la ciudad que visité por primera vez en el año 90... El centro ya es como un "Disneyland" medieval para los turistas, con precios abusivos (se escuchaba bastante el castellano, por cierto...).
Pero solamente hace falta coger un tranvía hacia las afueras para darse cuenta de que todo no ha cambiado desde que Estonia formaba parte de la Union Sovietica. El viaje "en grupo" podría haber sido un éxito total - pero para fastidiárlo un poco, mi puto hermano se decidió por emborracharse a lo grande a la hora de la cena la segunda noche que estuvimos allí... El mismo dice que es un "enfermo" ya que el alcoholismo es una enfermedad, pero no tiene cojones para dejar la bebida una vez por todas no! él piensa que lo puede controlar, y así acabó casi durmiéndose en la mesa, y nosotros con miedo de que va a empezar a vomitar. Qué asco!
Ahora han llegado los demás - tengo que dejar de escribir...
Hasta otro día!
Uf, no has tenido muy buenos días, el cumpleaños, el problemilla de tu hermano...
En fin,me alegra que puedes escribir de nuevo un poquito y que te sirva para evadirte y relajarte un poco.
un abrazo
sofia...no sebes lo que te ando extrañando.
¡Espero que te dejen escribir!