Ayer por la tarde de repente me dio por coger el coche y conducir 383 kilómetros a traves de los bosques para ver a una amiga que normalmente vive en Tenerife.
Satu es finlandesa pero lleva muchos años en España, trabajando de azafata de vuelo. Ahora está de vacaciones, visitando a sus familiares, y siempre intentamos vernos por lo menos una vez al año. Al principio ibamos a ir los dos, mi marido y yo, pero cómo el ahora está bastante liado por lo de su nuevo trabajo, me dijo que no pudo ir... Me daba pereza ir sola, ya que no me gusta tanto ir en coche, pero al final me fui, porque tenía muchas ganas de ver a Satu.
En los cuatro horas y media que me tardó llegar a Mikkeli (su pueblo, que es una ciudad 15 veces mas grande que el mio...) me dio tiempo para pensar en muchas cosas - o no pensar exactamente, pero los pensamientos y sentimientos pasaban libremente por mi cabeza mientras me fijaba en la carretera. Preocupaciones, asuntos practicos, planes para el futuro, recuerdos agradables - y desagradables hacian turnos en mi mente mientras conducía de prisa a través de bosques y mas bosques. Es que en éste país hay mucho bosque y bastante poca gente. Tenía un poco de miedo de los alces, pero no vi ninguno... Un liebre sí, y me dio un susto, pero se escapó - menos mal... De vez en cuando pasaba por algún pueblo, y justo al atardecer vi unos cisnes en un lago pequeño. Pero vi poca gente, y pude conducir durante bastante tiempo sin ver un solo coche... De verdad que fue una viaje muy agradable.
Hoy he estado todo el día con Satu y con su novio tinerfeño, y lo hemos pasado muy bien, hablando de la gente que todos conocemos, comiendo, bebiendo y riendonos de las cosas absurdas de la vida.
Con los años mis amigos son cada vez mas importantes, y también sé que las amistades no se mantienen solas - hay que hacer algunos esfuerzos... como por ejemplo pegarse una paliza de 4 horas y media de coche para estar un día con una amiga. Valía la pena.
Esta noche voy a dormir en casa de otro amigo. Mañana voy a casa...
Me encanta leerte. Aunque no son las historias mas felices del mundo, al final, despues de que leo, sonrio, sin mas.
Creo que lo más importante en mi vida son mis amigos. Vale la pena un esfuerzo para verlos, disfruto de su compañía y me han demostrado que están ahí en todos los momentos, buenos o malos.
Hay que cultivar esa amistad siempre, además el viaje te valió para estar sola pensando , con calma.
un abrazo
¡Que razón tienes¡ Las amistades no se mantienen solas,hay que hacer esfuerzos para mantenerlas. Además que envidia de paisajes que has admirado y mejor que te ayudaron a meditar.