Claro, cómo me fui a la cama a las 4 de la mañana, me desperté con un mal humor. Eran las 10 y media, o las once, no me acuerdo, pero sabía que todas mis males se podrían aliviar con una taza grande de café. Me lo preparé semi-dormida - cogí la leche de la nevera, me la eché - pero estaba mala!! Ay, qué rabia! Por la mañana soy incapaz de tomar mi café sin leche... Pensaba llamar a la vecina, pero ella ya me había mandado un mensaje por teléfono para contarme que estaba en la iglesia con su hija (porque la hija se está preparando para la primera comunión, o no sé que historia...). Debería vestirme e ir a la tienda a por leche?! Imposible, porque los domingos abren a las 12.
Al final, después de haberme duchado, fui al único sitio dónde se puede tomar un café los domingos en este pueblo perdido - fui a la cafetería de la gasolinera.... Allí me tomé mi café, y poco a poco me iba despejando, pero mi mal humor no se me iba.
Era un día buenisímo, pensando que estamos a finales de septiembre, con temperaturas de 14 grados y sol, pero por lo visto, un día que empieza con mala leche no se deja salvar fácilmente, y no se me pasaba el mal humor. Me metí en la cama para leer un libro, y me quedé dormida media horita con un gato durmiendo encima de mi pecho...
Por la noche mi vecina pasaba por aquí, un poco de los nervios, porque no quería estar en casa peleandose con su marido (que muy pocas veces está en casa, pero si está, está siempre viendo algún programa u otro de deprotes por la tele...dice mi vecina que casi prefiere que el marido no pase por casa). No tengo mucha comida en casa, pero encontré algunas aceitunas, pan duro y queso - y sin darnos cuenta casi bebemos una botella entera de vino tinto. Después ya se nos había pasado la mala leche a las dos y nos reíamos a carcajadas de qualquier tontería.
- Esto no es comportamiento "normal" para una maestra que tiene que despertar a las 7 para ir a trabajar a las 8, dijo mi amiga cuando ya eran casi las 12. Luego cogió la botella y se tomó otro vaso de vino...
Tampoco es comportamiento ideal para una "freelance" agotada por trabajar demasiado, pero yo por lo menos no tengo que levantarme antes de que me despierte. Y nadie me exige que empieze a trabajar a una hora determinada. Lo que es bueno - y malo, porque por ponerme en marcha muy tarde, también me toca trabajar hasta muy tarde para hacer lo que tengo que hacer - pero eso es otro asunto...
Mañana por lo menos tendré leche para poner en mi café, así que el día no empezará tan mal como hoy - o por lo menos eso espero...