Estoy pasando una mañana tranquila y agradable en casa de mi marido (o debería decir "mi" casa? No sé... Pero es su casa. Yo tengo la mía en Finlandia...) sentada frente al ordenador. Hace un rato el se fue a la oficina. Por la ventana se puede ver arboles y mas arboles, y un lago - o no, creo que no es un lago, sino una bahía (pero bueno- no importa...) y algunos barcos de vela que todavía no han sacado del agua. Desde aquí el centro de la ciudad parece muy lejano, pero en realidad está a unos 15 - 20 minutos en autobus o en metro. Me estoy tomando un café, y pronto tendré que ponerme en marcha, ya que he qudado con una amiga para tomar café a medaimañana. Ayer era dia de fiesta en Finlandia, "El dia de la independencia" [- y sé que en España tampoco era un día laboral, pero se me ha olvidado ahora qué exactamente se celebra allí - solamente me acuerdo de mi época viviendo en España que me solía hacer gracia que los dos países tenían el día 6 de diciembre como día de fiesta, pero por diferentes razones...], así que mi marido no tenía que trabajar.
Estuvimos en casa viendo películas, leyendo libros, pasando tiempo juntos - hasta que sobre las 4 de la tarde se me dió la vena de que tenía que salir un rato, como sea! Me ponía de los nervios de tanta inactivida, tanta vida casera (llevo meses sin tener a nadie en casa todo el rato - no estoy acostumbrada...), y me temía que si no me ausentaba unas horitas, yo iba a crear una bronca por puro aburrimiento - así que me fui al centro para comprar comida, vino y libros...
Pero se me había olvidado de que en una ciudad grande existe algo como "hora punta", y que un millon de suecos se movían con autobus y con metro al mismo tiempo que yo - y encima llovía! Un par de horas aguanté por allí de todas formas - y al regresar el autobus desde la parada del metro simplemente no llegaba, así que el último kilómetro me tocó ir andando - con la puta compra, en la lluvia que se hacía cada vez mas fuerte... Llegué a casa mojada, supercansada y de un mal humor que solo se aliviaba con un buen tinto y unas lonchas de jamón serrano (de España, por supuesto... compradas a precio bastante abusivo, pero era justo lo que yo necesitaba un día como el de ayer...).
Hoy por lo menos no llueve. Lo que quiero decir es que sí, me gusta estar en una ciudad grande para variar, pero joder! Sí que hay ciertas desventajas...
Lo bueno es que también hay ventajas, como conciertos, librerias, cafés, bares, restaurantes etc.
Antes de ayer fui a un concierto de Martha Wainwright, el artista que más he escuchado durante los dos últimos meses. Ella no canta tonterías, sino toda su música sale directamente de su corazon. Por eso el disco de Martha Wainwrith ha sido una parte importante de mi "banda sonora" de éste otoño/invierno - la música encaja bien con mis propias turbulencias mentales, y por eso ir al concierto el lunes también representaba para mí una especie de "punto final" de ésta época. Confío en que lo peor ya ha pasado - pero aún sigo escuhando la música de Martha... Ahora mismo también.

Oops! Que hora es? Me he liado... tengo que ducharme, vestirme y coger un autobus... dentro de media hora!
Vaya estrés, eh? ;-)